José Enrique Azmitia Springmühl (Guatemala, 1968) es mucho más que un neurocirujano guatemalteco. Es un ser humano excepcional, cuya vocación ha dejado una huella profunda tanto en la comunidad médica como en el corazón de muchas familias guatemaltecas. Se formó en la Facultad de Medicina de la Universidad Francisco Marroquín y en el Centro Médico Nacional Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social, pero ha sido su entrega, su calidez y su compromiso con el prójimo lo que realmente lo distingue.
Para quienes lo conocen de cerca, “Quique”, como le dicen con cariño, es sinónimo de generosidad. A lo largo de su carrera ha brindado su tiempo, sus conocimientos y su pasión por la medicina a quienes más lo han necesitado, muchas veces sin pedir nada a cambio, más allá del bienestar de sus pacientes.
Nuestra fundación nació como una respuesta natural al corazón generoso del Dr. Azmitia. Fue una muestra de gratitud de la familia Ricci Muadi, cercana a la familia del doctor, tras recibir su cuidado amoroso y dedicado durante una difícil etapa de salud. Fue Ana Isabel Quiñones de Ricci, nuera de Suhed Muadi de Ricci, quien propuso canalizar ese espíritu solidario en algo más grande, más duradero: una fundación que hiciera posible que Quique siguiera cambiando vidas, ahora con el respaldo de una red solidaria.
Porque aunque el doctor siempre ha donado su trabajo con humildad, muchas veces los costos de una cirugía o tratamiento superan las posibilidades de quienes lo necesitan. La fundación nace precisamente para cubrir esa brecha: para asegurar que el talento y el corazón del Dr. Azmitia lleguen a quienes no tienen cómo costear una esperanza de vida.
Este sueño se hizo realidad gracias a la visión y generosidad de sus fundadores, Guido Ricci Pontacq y Suhed Muadi de Ricci, y al esfuerzo conjunto de muchas personas comprometidas con esta causa: Carlos Enrique Angulo Molina, Alejandro Emiliano Carrasco Santos, Carlos René Fuentes-Pieruccini González, Lucía Olivero García, Sandra Carolina Ordóñez Juárez, Ana Isabel Quiñónez León y Guido Doménico Ricci Muadi. También queremos agradecer profundamente al notario Juan Ernesto De León Solórzano, así como a médicos y hospitales que han dicho “sí” a donar su talento y recursos por esta noble causa.
La personalidad jurídica de la fundación fue reconocida y sus estatutos aprobados mediante el Acuerdo Ministerial 127-2024, emitido por el Ministro de Gobernación el 11 de julio de 2024 y publicado en el Diario de Centro América el 25 de julio de ese mismo año.
Hoy, esta fundación es más que una entidad legal. Es un acto de amor colectivo. Es una forma de multiplicar la bondad. Es un canal para que muchos puedan volver a tener esperanza, salud y vida.